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Los drones LiDAR permiten analizar cómo cambian las laderas después de un incendio forestal

Los incendios forestales no terminan cuando se extinguen las llamas. Después del fuego comienza una segunda etapa en la que el terreno puede experimentar importantes transformaciones. La pérdida de vegetación, la alteración de la superficie del suelo y la llegada de episodios de lluvia intensa pueden favorecer procesos de erosión, desprendimientos y movimientos de ladera.

Para analizar estas transformaciones, las tecnologías de levantamiento tridimensional están adquiriendo un papel cada vez más relevante. Entre ellas destaca el LiDAR embarcado en drones, que permite obtener información topográfica de alta resolución sobre grandes superficies y generar modelos digitales capaces de mostrar cómo ha cambiado el terreno después de un incendio.

Una fotografía tridimensional del terreno

A diferencia de una imagen aérea convencional, un levantamiento LiDAR permite obtener información sobre la posición tridimensional de numerosos puntos de la superficie.

Durante el vuelo, el sensor emite pulsos láser hacia el terreno y registra el tiempo que tarda cada señal en regresar. A partir de estas mediciones se genera una nube de puntos que representa la geometría de la zona estudiada.

El resultado permite construir modelos tridimensionales de gran detalle y analizar tanto la configuración general de una ladera como pequeñas modificaciones de su superficie.

Comparar el terreno antes y después del incendio

Una de las aplicaciones más interesantes consiste en comparar levantamientos realizados en diferentes momentos.

Si existe información topográfica anterior al incendio, puede establecerse una referencia de cómo era la superficie antes de la pérdida de vegetación. Posteriormente, un nuevo vuelo LiDAR permite obtener un segundo modelo y analizar las diferencias.

La comparación puede revelar:

  • Pérdidas de material por erosión.
  • Acumulaciones de sedimentos.
  • Aparición de cárcavas.
  • Modificaciones de cauces.
  • Desprendimientos.
  • Desplazamientos de tierra.
  • Cambios en la geometría de las laderas.

Este análisis temporal convierte el LiDAR en una herramienta especialmente útil para estudiar la evolución del terreno después de un incendio.

La importancia de eliminar la vegetación de los modelos

Otra ventaja fundamental del LiDAR es su capacidad para obtener información del terreno incluso en zonas donde todavía existe vegetación.

Mediante el procesamiento y clasificación de la nube de puntos es posible diferenciar, dentro de determinados niveles de penetración de la señal, los retornos correspondientes a la vegetación de aquellos asociados al suelo.

Esto permite generar modelos digitales del terreno más adecuados para estudiar la topografía real de una ladera.

En áreas quemadas, donde la estructura de la vegetación ha cambiado considerablemente, esta información resulta especialmente valiosa para evaluar la nueva configuración de la superficie.

Detectar zonas susceptibles de sufrir movimientos

La información tridimensional obtenida mediante drones puede utilizarse para identificar sectores en los que se hayan producido modificaciones geométricas relevantes.

El análisis de pendientes, orientación, rugosidad y cambios de elevación ayuda a localizar zonas que pueden presentar una mayor vulnerabilidad frente a procesos erosivos o movimientos de ladera.

Los modelos digitales permiten además analizar la relación entre la topografía y elementos como barrancos, cauces o zonas de acumulación de agua.

Esto proporciona información útil para establecer prioridades durante las inspecciones posteriores a un incendio.

El papel de la topografía en la recuperación de las zonas quemadas

La información obtenida mediante LiDAR no solo sirve para estudiar los daños producidos inmediatamente después del incendio. También puede utilizarse para realizar un seguimiento de la evolución del terreno durante los meses y años posteriores.

La repetición de vuelos permite crear una serie histórica de modelos tridimensionales y comprobar cómo responde la superficie a la recuperación de la vegetación y a los episodios meteorológicos.

De esta manera, la topografía pasa a convertirse en una herramienta de seguimiento ambiental y de gestión del territorio.

Nubes de puntos para analizar grandes superficies

Una de las principales ventajas de utilizar drones es la posibilidad de cubrir zonas extensas en periodos relativamente reducidos.

Los levantamientos LiDAR generan grandes cantidades de información espacial que posteriormente pueden procesarse para obtener:

  • Nubes de puntos clasificadas.
  • Modelos digitales de elevaciones.
  • Modelos digitales del terreno.
  • Mapas de pendientes.
  • Mapas de diferencias de elevación.
  • Perfiles longitudinales y transversales.
  • Modelos tridimensionales de las laderas.

Estos productos permiten analizar el terreno desde diferentes perspectivas y facilitan la interpretación de los cambios producidos.

Integración con otras fuentes de información

El LiDAR aéreo puede combinarse con otras tecnologías para obtener una visión más completa de una zona afectada por un incendio.

Por ejemplo, las nubes de puntos pueden complementarse con ortofotografías, imágenes multiespectrales, datos GNSS o información topográfica procedente de campañas anteriores.

La combinación de datos geométricos y ambientales permite estudiar simultáneamente la evolución de la superficie y la recuperación de la vegetación.

En proyectos de mayor complejidad también es posible integrar los resultados en sistemas de información geográfica para generar mapas de riesgo y facilitar la planificación de actuaciones.

Una herramienta para la prevención de nuevos riesgos

Uno de los aspectos más importantes de la aplicación del LiDAR después de un incendio es que permite analizar riesgos secundarios.

La desaparición de la cubierta vegetal puede modificar el comportamiento del agua sobre las laderas y aumentar la escorrentía superficial. En determinadas condiciones, esto puede favorecer la erosión y el transporte de materiales hacia zonas situadas a menor cota.

Los modelos tridimensionales ayudan a identificar las zonas donde estos procesos pueden tener mayor impacto y proporcionan información para planificar trabajos de estabilización, restauración o protección.

Monitorización mediante campañas sucesivas

La verdadera utilidad del sistema aumenta cuando los vuelos no se realizan como una actuación aislada, sino como parte de un programa de monitorización.

Una metodología basada en campañas sucesivas permite comparar:

Situación inicial → incendio → primera evaluación → evolución posterior → recuperación del terreno

Cada campaña aporta un nuevo modelo tridimensional que puede compararse con los anteriores.

De esta forma se puede determinar no solo dónde se ha producido un cambio, sino también cuándo ocurrió y cómo ha evolucionado.

LiDAR y digitalización del territorio

La aplicación de drones LiDAR en zonas afectadas por incendios forma parte de una tendencia más amplia hacia la digitalización tridimensional del territorio.

Las nubes de puntos permiten conservar una representación detallada del estado de una zona en un momento determinado. Estos datos pueden utilizarse posteriormente para realizar nuevos análisis sin necesidad de volver a disponer de las mismas condiciones de campo.

La generación de modelos 3D facilita además la colaboración entre topógrafos, ingenieros, técnicos forestales, geólogos y responsables de emergencias.

Conclusión

Los incendios forestales pueden provocar cambios importantes en la geometría y estabilidad de las laderas, especialmente durante los periodos posteriores a la desaparición de la cubierta vegetal. En este contexto, los drones equipados con tecnología LiDAR proporcionan una herramienta eficaz para documentar el terreno con gran nivel de detalle.

La generación de nubes de puntos, modelos digitales del terreno y comparativas entre diferentes campañas permite identificar procesos erosivos, cuantificar cambios de elevación y localizar zonas que requieren una vigilancia especial.

La combinación de drones, LiDAR y topografía de precisión abre así nuevas posibilidades para estudiar la evolución de las áreas quemadas, mejorar la evaluación de riesgos y disponer de información objetiva para planificar la recuperación del territorio.

Más allá de la detección del daño causado por el fuego, estas tecnologías permiten realizar un seguimiento tridimensional de cómo se transforma el paisaje después del incendio, convirtiéndose en una herramienta cada vez más valiosa para la gestión y monitorización del territorio.